
En fin, no queda más remedio que conformarse con lo que hay. Supongo que muchos de nosotros albergábamos la esperanza de que el pueblo norteamericano cambiase de opinión y decidiese darle el poder a un payaso menos absurdo y peligroso que el actual presidente Bush. Poco quiero decir, simplemente no caigamos en la tentación de acusar al pueblo estadounidense de imbécil y de que tienen el presidente que se merecen, ¡no! Tienen el presidente que quieren, igual que nosotros tenemos a Zapatero. Supongo que ellos en marzo tampoco esperaban que perdiese Aznar, y fue la sorpresa; pues bien, a nosotros nos ha pasado lo mismo, no contábamos con volver a ver el payaso de la foto adjunta y lo vamos a tener que aguantar cuatro años más. La victoria de Bush es incontestable, tiene incluso más soporte que en el 2000; y yo como demócrata convencido que soy respeto el resultado, me guste o no.
Esperemos que las cosas no empeoren demasiado y que el pueblo norteamericano aguante el chaparrón que le espera.
Hasta pronto.
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